En la central de autobuses de Pachuca, los motores no solo se encienden para trabajar, sino también para llevar alegría. Por el Día de Reyes, un grupo de operadores de taxis decidió convertirse en los mensajeros de la ilusión, al repartir juguetes entre los niños que transitaban por la zona o viven cerca de la terminal.
Pelotas, carritos, muñecas y hasta peluches llegaron a manos de los más pequeños, quienes, con sonrisas sinceras y miradas llenas de emoción, agradecieron el gesto de los taxistas.
«Es nuestra manera de dar algo de lo mucho que recibimos. Ver la felicidad de los niños es lo que realmente nos mueve”, compartió uno de los conductores.
