Marco Moreno
Podemos pensar que la propuesta del presidente municipal de Pachuca, sobre la aplicación de multas, trabajo comunitario y cárcel para aquellos que dejen basura en la calle es una buena medida, porque desde la lógica del alcalde, hará a las personas más responsables ambientalmente.
No es verdad. Primero porque la responsabilidad de gestionar los residuos de forma adecuada, es del ayuntamiento y, al parecer, no lo hace nada bien. Desde la asignación de la empresa que debe llevarlo a cabo, hasta el lugar en que se depositan y la forma en que se confinan los residuos.
Segundo, porque para la aplicación de las sanciones, el ayuntamiento debe de contar con una cobertura puntual del 100 por ciento del municipio, en la zona urbana y rural, en los fraccionamientos y los barios altos, no en dichos, sino en rutas puntuales que cubran a todos los habitantes.
Si las sanciones están pensadas solo para el área urbana, no se logra comprender el municipio como territorio.
Lo hemos dicho hasta la necedad. La gestión de los residuos, en tanto responsabilidad municipal, no está cubierta al cien por ciento, ni en rutas, ni en sistema, ni en proceso de gestión.
Gestionar no implica recoger y luego verter. Esa visión es obsoleta y, en muchos lugares, abandonada.
Los vecinos del sur de la ciudad, han gestionado una y otra vez el cierre del relleno sanitario porque afecta de manera directa su bienestar como habitantes de la ciudad. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del estado, ha intentado, al menos intentado, sin buenos resultados, cerrar el relleno sanitario.
El municipio ha concesionado, una vez más la gestión de residuos en lugar de tomar en sus manos la responsabilidadde hacerlo bajo una visión de política pública que le permita entre otras cosas, saber los tipos de desechos que se generan, el origen de cada uno ellos y, por supuesto, no nos referimos a los hogares, sino a las empresas que potencian su generación a partir de sus productos.
Pero, sobre todo, responder a las preguntas ¿Cuál es el mejor proceso de gestión que se pueden aplicar a esos residuos? ¿El confinamiento?
Hemos insistido en la necesidad de que sea el municipio quien recupere, gestione, valorice y destine los residuos sólidos urbanos; el municipio, no una empresa privada a la cual se le paga por servicio y, en la mayoría de los casos, no cubre la totalidad del territorio municipal y el ayuntamiento, solo justifica esta imposibilidad.
En su lugar el presidente, en una de sus visitas en el municipio, asegura, que, si la gente no se presenta al trabajo comunitario, habrá cárcel para ellos, sin piedad y sin miramientos.
Pero, además, asegura, en un tiempo donde la manipulación de voces, imágenes y textos es el pan de cada día, que basta con una grabación de celular para mandar una patrulla para que se lleve a la persona.
Es claro que, en el futuro, el botón de muestra en seguridad pública, será el descenso sensible en el gravísimo delito de dejar la basura en las calles de la capital hidalguense. Los otros delitos, como el robo a casa habitación, el asalto a transeúntes y más, no son tan importantes.
Partiendo del hecho que en diversas ocasiones la gente asegura que llaman y la patrulla jamás llega.
No es con sanciones como se gestionan los residuos. Al menos no es la más inteligente. La gestión de residuos se hace con base en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos.
Y esa ley dice en el artículo primero, que “sus disposiciones son de orden público e interés social y tienen por objeto garantizar el derecho de toda persona al medio ambiente sano”, lo cual, si se alinea con lo establecido en la constitución de nuestro país, sobre la responsabilidad del estado mexicano de garantizar un ambiente sano a las personas y, del que, el ayuntamiento de Pachuca es parte integrante, se tendría que hablar de todo, menos de sanciones.
Es temprano aún, el ayuntamiento debe explorar otros senderos, conocer mejores rutas para solucionar el tema de los residuos, quizá empezar a hacer políticas públicas reales que den sentido a esa gestión, pero sobre todo, a su responsabilidad de garantizar a las personas un ambiente sano.
Gobernar, implica construir políticas públicas reales, sensibles y encaminadas al bienestar de la gente. Anunciar sanciones con bombo y platillo, implica, como siempre, rendirse frente a los problemas. No hay otra manera de decirlo.
