Hidalgo.— Guadalupe Orona, dirigente estatal de Antorcha Campesina, advirtió que persisten graves rezagos en la atención a comunidades afectadas por las lluvias torrenciales registradas en octubre pasado, particularmente en zonas de Tianguistengo, Huehuetla y municipios colindantes, donde los daños por la vaguada continúan sin una solución integral por parte de los gobiernos estatal y federal.
Orona explicó que la problemática se divide en dos grandes vertientes. La primera corresponde a familias que requieren reubicación inmediata debido a que sus viviendas se encuentran en zonas de alto riesgo, donde la reconstrucción no es viable. De acuerdo con los registros del movimiento antorchista, al menos 90 familias campesinas siguen a la espera de una alternativa concreta de reubicación, principalmente en municipios como Zacualtipan y Tianguistengo, mientras que en Huehuetla los daños fueron menores y se concentran en la rehabilitación de algunas viviendas.
Detalló que colonias completas, como la 11 de Abril y la zona conocida como El Pantano, requieren reubicación prácticamente total, al igual que comunidades de la región de Tianguistengo que aseguró desaparecieron por completo tras las inundaciones. En estos casos, señaló, es indispensable la intervención conjunta del gobierno estatal y de la Federación.
La segunda vertiente, agregó, es la de las familias que no fueron censadas tras el desastre. Orona afirmó que Antorcha Campesina tiene documentados al menos 500 hogares que no recibieron ningún tipo de apoyo, en localidades de San Bartolo, Huehuetla, Tianguistengo, Metztitlán y Zacualtipan. Atribuyó esta omisión a intereses políticos, fallas de planeación o descuidos administrativos.
Indicó que representantes de las comunidades afectadas han acudido en al menos tres ocasiones a oficinas de la Secretaría de Bienestar sin ser recibidos, por lo que anunciaron que la próxima semana volverán a presentar una comisión para exigir atención, tanto para quienes requieren reubicación como para los damnificados que quedaron fuera de los censos.
Respecto a los apoyos entregados, Orona calificó como insuficientes los montos otorgados, que van de los 20 mil a los 50 mil pesos. Señaló que estas cantidades no permiten reponer enseres básicos ni realizar labores mínimas de rehabilitación en viviendas dañadas por el lodo y la humedad. “Para quien lo perdió todo, ese apoyo no alcanza; es claramente insuficiente”, sostuvo.
La dirigente estatal también alertó sobre el deterioro de las vías de comunicación, tanto carreteras federales como caminos comunitarios. Explicó que existen tramos colapsados, cerros con riesgo de derrumbe y puentes provisionales que fueron sustituidos por bordos de tierra, los cuales se destruyen con cada nueva lluvia, dejando comunidades aisladas. Subrayó que municipios como Huehuetla, San Bartolo y Tianguistengo enfrentan esta situación de manera recurrente.
Ante este panorama, Orona consideró urgente la implementación de un plan integral de reconstrucción con recursos federales y estatales. Afirmó que sin restablecer las vías de comunicación no puede haber desarrollo en la región.
Sobre el presupuesto aprobado para la atención de los daños, cuestionó su suficiencia. Recordó que el propio gobernador del estado ha estimado que se requieren al menos 10 mil millones de pesos para la reconstrucción, mientras que lo aprobado por el Congreso ronda apenas una quinta parte de esa cifra. “La expectativa es pobre frente a la magnitud del desastre”, concluyó.
