Pachuca / Tizayuca, Hidalgo. — La familia de Raúl Salazar Nieves, adulto mayor de 78 años de edad, hizo pública una acusación por presunta negligencia médica y trato inhumano en contra de instituciones de salud, luego de que el paciente fuera dado de alta pese a su condición clínica vulnerable, tras un accidente automovilístico ocurrido en la región de Tizayuca.
De acuerdo con el testimonio de su hija, el señor Raúl Salazar se comunicó telefónicamente con su familia alrededor de las seis de la tarde, informando que se dirigía hacia Pachuca, donde reside. Sin embargo, debido a las fuertes lluvias registradas esa noche, la familia intentó contactarlo nuevamente sin éxito.
Al no obtener respuesta y tras varias horas de búsqueda, fue a través de una llamada al 911 que lograron ubicarlo, siendo informados de que se encontraba internado en el Hospital General de Zona No. 36 de Pachuca, perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social, tras haber sufrido un accidente automovilístico.
Alta médica bajo inconformidad familiar
Según la nota de egreso hospitalaria, el paciente ingresó el 18 de enero de 2026 y fue dado de alta el 19 de enero, con diagnóstico de policontundido, traumatismo superficial de la cabeza y fractura no desplazada de la diáfisis del cúbito izquierdo, siendo enviado a domicilio.
No obstante, la hija del paciente señaló que el alta médica se dio de manera abrupta, mientras ella se encontraba realizando trámites ante el Ministerio Público, ya que el hospital debía notificar oficialmente el accidente para la toma de declaración correspondiente.
Fue su madre quien le informó que ya tenían al paciente en una silla de ruedas, en la sala de espera, señalando que ya había sido dado de alta, situación con la que no estuvieron de acuerdo, lo cual quedó asentado por escrito en la hoja de egreso.
Pese a que la familia se negó inicialmente a aceptar el alta, el paciente no fue reintegrado a observación y permaneció durante varias horas en la sala de espera, hasta que finalmente tuvo que ser trasladado sin vehículo propio, pasando la noche en malas condiciones físicas.
Condición médica vulnerable
La familia enfatiza que Raúl Salazar es un adulto mayor con antecedentes de hipertensión arterial, problemas auditivos y cardiopatía isquémica, habiendo sufrido un infarto previo, condiciones que lo colocan en un alto grado de vulnerabilidad médica.
Al notar el deterioro de su estado de salud, la mañana siguiente fue valorado en domicilio por un médico particular con especialidad en geriatría, quien documentó una condición clínica grave, advirtiendo que el paciente presentaba saturaciones de oxígeno críticamente bajas (entre 58 y 62%), taquicardia de hasta 130 latidos por minuto, así como signos de compromiso respiratorio posterior a trauma torácico.
Este primer audio médico, al que hace referencia la familia, corresponde exclusivamente al médico particular, quien señaló que dicha información podía compartirse con personal de la Cruz Roja Mexicana o servicios de ambulancia, ante el riesgo inminente de infarto o evento coronario agudo, recomendando oxígeno suplementario inmediato y una tomholmía de alta resolución de tórax para descartar lesiones internas.
Reingreso con resistencia institucional
Tras esta valoración, el paciente fue trasladado nuevamente al hospital; sin embargo, la familia asegura que inicialmente no querían recibirlo, situación que cambió solo después de que se realizaron llamadas a instancias de derechos humanos, lo que permitió su reingreso y colocación en un área de atención, aunque —según relatan— sin que se le iniciara tratamiento integral, ya que únicamente se le colocó oxígeno, sin hidratación intravenosa ni seguimiento visible inmediato.
Además, denunciaron restricciones para brindar cuidados básicos, como agua o alimentos, pese a que el paciente no podía movilizarse por sí mismo, y relataron hechos que califican como trato indigno, entre ellos que en una ocasión la madre del paciente encontró al camillero consumiendo la comida destinada al adulto mayor, sin que se le ofreciera siquiera hidratación.
Exigen trato digno y visibilizar el problema
La familia aclaró que no buscan trato preferencial, sino visibilizar una problemática que, aseguran, afecta a muchas personas adultas mayores, quienes son tratados como cargas prescindibles dentro del sistema de salud, bajo el argumento de la falta de insumos o saturación hospitalaria.
“No es un desecho por ser grande”, expresó la hija del paciente, al señalar que la intención de hacer público el caso es ejercer presión social para que los hospitales brinden atención humana y digna, particularmente a personas de la tercera edad con enfermedades crónicas.
