Familiares y activistas denunciaron la detención arbitraria de dos jóvenes tras la marcha del 8 de marzo en Pachuca. Según sus testimonios, los acusan de infiltrarse en la protesta y de intentar quemar a una policía con gasolina, aunque la defensa sostiene que las autoridades fabricaron los delitos.
En una manifestación frente a los juzgados, los inconformes exigieron la liberación inmediata de los detenidos y advirtieron que, de no obtener justicia, bloquearán carreteras y llevarán el caso hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Durante la protesta, una joven que acompañaba a los detenidos en la marcha aseguró que nunca negaron su presencia en Plaza Juárez, pero rechazó que hubieran cometido algún delito. “Nos tomaron fotos y el gobierno las usa solo para molestar”, denunció.
Las familias de los jóvenes intentaron visitarlos en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Pachuca, pero les negaron el acceso. También señalaron que, inicialmente, las autoridades los acusaron de esparcir gasolina, pero al no encontrar pruebas, retiraron ese cargo y ahora los señalan por lesiones, ultraje y sedición.
El caso ha generado críticas contra el gobernador del estado, a quien acusan de actuar con base en información falsa. “Las tarjetas informativas que recibe son sesgadas y mentirosas. Por eso cree que los jóvenes rociaron gasolina, cuando no fue cierto”, expresó uno de los manifestantes.
La audiencia para definir la situación legal de los detenidos se llevará a cabo a las 15:30 horas. Los manifestantes esperan su liberación, pues aseguran que no existen pruebas en su contra. En caso contrario, reiteraron que intensificarán sus acciones de protesta.
