Tulancingo, Hidalgo.— A 109 años del nacimiento de Rodolfo Guzmán Huerta, El Santo, su ciudad natal prepara un homenaje para recordar al luchador que llevó la máscara plateada del cuadrilátero al cine y se convirtió en uno de los grandes símbolos de la cultura popular mexicana. La conmemoración reunirá fotografía, cine, historia y actividades infantiles, además de contar con la presencia de uno de sus hijos.
La jornada principal se realizará este miércoles 23 de septiembre con la apertura de una exposición fotográfica en el Museo del Ferrocarril. La muestra, integrada por 13 imágenes de gran formato, también conmemorará el primer aniversario de la Arena Azteca y recuperará parte de la historia de la lucha libre a través de testimonios gráficos, aficionados y material de carácter periodístico.
A las 14:00 horas, autoridades, seguidores y representantes del ámbito cultural colocarán una ofrenda floral ante el monumento dedicado a El Santo, ubicado en la zona del ferrocarril. El acto evocará el vínculo de Rodolfo Guzmán Huerta con Tulancingo, ciudad donde nació el 23 de septiembre de 1917 y que conserva parte fundamental de su legado.
El homenaje continuará a las 19:00 horas con una edición especial de la Noche de Museos en el recinto dedicado al Enmascarado de Plata. El programa incluirá recorridos guiados y representaciones sobre su vida, trayectoria deportiva y paso por el cine, facetas que lo colocaron entre los personajes mexicanos con mayor reconocimiento dentro y fuera del país.
Durante la celebración, el Museo de El Santo incorporará 52 películas del luchador a su acervo, con el propósito de ampliar su oferta cultural y cinematográfica. El recinto, inaugurado el 23 de septiembre de 2009, conserva más de 200 objetos vinculados con la carrera del ídolo y recibe, de acuerdo con información municipal, un promedio de cuatro mil visitantes cada mes.
Las actividades concluirán el 24 de septiembre con el taller infantil “Mi primera máscara de plata”, dirigido a estudiantes de la primaria Manuel F. Soto. Los participantes elaborarán sus propias máscaras y después formarán parte de una pasarela y un concurso, como una forma de acercar a las nuevas generaciones a la figura que trascendió la lucha libre y el cine para ocupar un sitio permanente en la identidad cultural de México.
